(Read in Spanish below)

In June, a young man walking home from a soccer game with his friends in Suffolk County, New York, was questioned by police, turned over to immigration officials and put into detention. His crime? He was suspected of being part of a gang – an accusation he strongly denies and for which there is no evidence to support.

The cruel irony is that the young man had come to the United States because he refused to join a gang in El Salvador. And because he refused to join, gang members threatened his life and the life of his sister. Both fled to the U.S. where their mother was already living.

Dozens of similar stories have been reported recently, with high school students picked up by Immigration and Customs Enforcement (ICE) due to the colors of clothes they wore, who they sat next to in class, or what they were doodling in a notebook. The American Civil Liberties Union has filed a lawsuit alleging immigrant teens are being illegally detained based on accusations of gang affiliation with no evidence to support the claims.

Though local police cannot arrest someone simply for suspected gang membership, they can turn individuals over to ICE. New policies under the Trump administration encourage the detention of immigrants who meet at least two of the following criteria: having gang tattoos, frequenting an area notorious for gangs or wearing gang apparel.

On September 14, the U.S. House of Representatives passed the Criminal Alien Gang Members Removal Act, H.R. 3697, which would strengthen such practices and codify them into law, requiring mandatory detention without bond for any immigrant suspected of gang membership and placing the burden of proof on the accused to demonstrate innocence. No exceptions exist for youth coerced into a gang under threat of violence.

Furthermore, an overly broad definition of a “gang” – five or more people working together – could be used to criminalize church members who assist undocumented immigrants. While the bill is unlikely to pass the Senate, it could be bundled with a number of pro-enforcement bills during efforts to pass the Dream Act.

Recent reports indicate the Trump administration is also looking to speed up the deportation of Central American teenagers through a process known as “expedited removal.” Such a process could be used to deport teenage asylum seekers without a hearing once they turn 18. Court hearings are crucial because these are life or death decisions for many immigrants. Some who left their home communities because they were targeted by local gangs have been killed after being deported back into a dangerous situation.

Biblical teachings implore us to care for the most vulnerable, including migrants, children and those fleeing violence. In Matthew 18, Jesus said, “Take care that you do not despise one of these little ones; for, I tell you, in heaven their angels continually see the face of my Father in heaven… So it is not the will of your Father in heaven that one of these little ones should be lost.” Rather than looking for ways to deport vulnerable children back into the dangers from which they fled, we should be helping them to stay safe and flourish in their new homes.

Immigration resources | Current action alerts

 

Tammy Alexander is senior legislative associate for the MCC U.S. Washington Office. Story originally published on September 29, 2017. Reprinted with permission from Peace Signs


Inmigrantes adolescentes injustamente acusados de afiliación a pandillas

Tammy Alexander

En junio, un joven que caminaba hacia su casa luego de un partido de fútbol soccer con sus amigos en el condado de Suffolk, Nueva York, fue interrogado por la policía, entregado a funcionarios de inmigración y puesto en detención. ¿Su crimen? Se sospechaba que fuera parte de una pandilla: una acusación que él rechaza enfáticamente y que carece de evidencias que la sustenten.

La cruel ironía de esto es que el joven se había trasladado a Estados Unidos porque se rehusó a unirse a una pandilla en El Salvador. Y debido a que se rehusó, miembros de la pandilla amenazaron su vida y la de su hermana. Ambos huyeron a EE. UU., donde su madre ya se encontraba viviendo.

Recientemente se han reportado docenas de historias similares a esta, con estudiantes de secundaria que son arrestados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) debido a los colores de la ropa que usaban, a lo que estaban garabateando en un notebook o junto a quién se sentaban en clase. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) ha presentado una demanda judicial alegando que se está deteniendo ilegalmente a inmigrantes adolescentes sobre la base de acusaciones de afiliación a pandillas sin que haya evidencia alguna que las sustente.

Aunque la policía local no puede arrestar a nadie simplemente por sospechar que sea miembro de una pandilla, sí puede entregar personas al ICE. Las nuevas políticas de la administración Trump fomentan la detención de inmigrantes que cumplan con al menos dos de los siguientes criterios: tener tatuajes de pandillas, frecuentar algún área bien conocida por sus pandillas o usar vestimenta de pandillas.

El 14 de septiembre, la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó la Ley de Expulsión de Miembros de Pandillas Criminales Extranjeras, H.R. 3697, que fortalecería dichas prácticas y las codificaría en la ley, exigiendo la detención obligatoria sin fianza para cualquier inmigrante sospechoso de ser miembro de una pandilla y cargando sobre los hombros del acusado la responsabilidad de demostrar su inocencia. No se contemplan excepciones para los jóvenes que hayan sido obligados a unirse a una pandilla bajo amenazas de violencia.

Además, una definición excesivamente amplia de “pandilla” (cinco o más personas que operan juntas) podría ser usada para criminalizar a miembros de iglesias que prestan ayuda a inmigrantes indocumentados. Aunque es improbable que el proyecto de ley sea aprobado por el Senado, podría ser incorporado a un conjunto de proyectos que aumentan el control migratorio durante los intentos por aprobar la Ley Dream.

Informes recientes indican que la administración Trump también está considerando acelerar las deportaciones de adolescentes centroamericanos a través de un proceso conocido como “expulsión expedita”. Dicho proceso podría ser usado para deportar adolescentes que buscan asilo sin una audiencia una vez que cumplan los 18 años. Las audiencias en tribunales son cruciales porque se trata de decisiones que para muchos inmigrantes son de vida o muerte. Algunas personas que huyeron de sus comunidades de origen porque estaban bajo la amenaza de pandillas locales han sido asesinadas después de ser deportadas de regreso a situaciones peligrosas.

Las enseñanzas bíblicas nos imploran que cuidemos de los más vulnerables, incluidos los migrantes, los niños y aquellos que huyen de la violencia. En Mateo 18, Jesús dijo: “Miren que no menosprecien a uno de estos pequeños. Porque les digo que en el cielo los ángeles de ellos contemplan siempre el rostro de mi Padre celestial... Así también, el Padre de ustedes que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños”. En vez de buscar formas para deportar a niños vulnerables de regreso a los peligros de los que huyeron, deberíamos estar ayudándolos a vivir seguros y crecer con plenitud en sus nuevos hogares.

Materiales sobre inmigración | Alertas de acción vigentes

Tammy Alexander es asociada legislativa principal de la Oficina del CCM de EE. UU. en Washington. Nota publicada originalmente el 29 de septiembre de 2017. Reimpresa con permiso de Peace Signs