El CCM apoya a personas vulnerables desplazadas

Daniel no tiene solamente una razón para dejar a su hija de 8 años y a sus padres en Honduras. Tiene muchas razones para unirse a una caravana de miles de migrantes que caminan hacia la frontera de EE. UU. con México.

“Me vi obligado a partir porque no había trabajo ni oportunidades, además de la inseguridad y la violencia. Fue un poco de todo”, dijo Daniel. No usamos su nombre real por motivos de seguridad.

“Las pandillas”, agregó Daniel a la lista. “De donde vengo, hay pandillas, y de verdad es muy peligroso allá. Ese también fue un factor”.

El pueblo natal de Daniel también está amenazado por una compañía minera cuyas labores han envenenado el agua del pueblo, explicó Lars Åkerson, de Durham, Carolina de Norte, que es coordinador del programa de enlace del Comité Central Menonita (CCM) en Honduras. Los niños que se bañan en el agua tienen sarpullidos, y se han emitido órdenes de arresto en contra de los residentes más asertivos que se han opuesto a la compañía.

Daniel decidió viajar con una caravana porque le ofrece más seguridad, alimento y protección de los que tendría viajando solo. Ya ha intentado alcanzar la frontera sur de EE. UU. en dos oportunidades, pero fue detenido en México y regresado a casa en ambas ocasiones.  

Daniel tomó esta foto cuando miembros de su caravana en México se trepaban a grandes camiones que los transportaron hacia el norte por un rato.  Foto cortesía de “Daniel”.

Dice que está motivado a seguir intentando llegar a EE. UU., no solamente por las dificultades que hay donde vive, sino también por aquello a lo que aspira: apoyar financieramente a sus padres e hija.

Según Aldo Ledón, director de Voces Mesoamericanas, organización mexicana asociada al CCM, la situación de Daniel.

Para muchos, dice Ledón, “no es que busquen mejores condiciones. Buscan la posibilidad de mantenerse con vida. Dicen: ‘Vamos a morir aquí si no hacemos nada, así que es mejor morir intentando algo’”.
 

La respuesta del CCM

El CCM trabaja en asociación con muchas iglesias y organizaciones comunitarias en Centroamérica y México para mostrar compasión a los migrantes; no solamente a aquellos que son parte de las caravanas, sino también a migrantes que han viajado o regresado de EE. UU. a lo largo de muchos años.

Por ejemplo, el CCM apoya los esfuerzos de Voces Mesoamericanas por proteger los derechos humanos de los migrantes, incluidos niños, niñas y jóvenes, mientras permanecen en un centro de detención mexicano. Voces Mesoamericanas actualmente está coordinando voluntarios de San Cristóbal, México, para que caminen con la gente de las caravanas.

La presencia de voluntarios ayuda a disminuir la probabilidad de violencia de parte de las autoridades y del crimen organizado en el área, dice Ledón. La gente de las caravanas también se beneficia de que los voluntarios los escuchen, los aconsejen acerca de rutas seguras y presten atención especial a los que van quedando rezagados.

Cuando le pregunto a la gente de la caravana si se habrían quedado en casa de haber podido, me miran como si fuera un idiota: por supuesto que se habrían quedado en casa. Están abandonando sus raíces; están siendo expulsados.”

- Aldo Ledón, director de Voces Mesoamericans

Para atender las necesidades físicas de los migrantes, el CCM está financiando unidades móviles que acompañan a las caravanas de migrantes mientras atraviesan los estados mexicanos de Chiapas y Oaxaca, proporcionándoles agua, alimento, primeros auxilios, calzado y cocinas portátiles.

En Casa del Migrante, organización de Ciudad de Guatemala asociada al CCM, el CCM proporcionó cobertores y paquetes de higiene a algunas personas que eran parte de una caravana reciente y a otros migrantes a comienzos de este mismo año. Y en la frontera entre México y EE. UU., otros asociados del CCM ofrecen hospitalidad y capacitación laboral para las personas que deciden quedarse en México.”

La migración es un derecho universal, dice Abby Hershberger, una asistente de programas de la Oficina en las Naciones Unidas del CCM, explicando una de las razones por las cuales el CCM ofrece apoyo a los migrantes. “La libertad para migrar figura como derecho en la Declaración Universal de Derechos Humanos, un documento internacional adoptado en 1948. El documento describe los derechos básicos inalienables y las libertades fundamentales que les corresponden a todos los seres humanos, incluida la petición de asilo.

El derecho a solicitar asilo también está consagrado en la legislación de EE. UU., dice Tammy Alexander, asociada legislativa principal para asuntos nacionales de la Oficina de Washington de MCC U.S.

Aunque las personas tengan el derecho a migrar, la mayoría no quiere hacerlo, dice Ledón. “Cuando le pregunto a la gente de la caravana si se habrían quedado en casa de haber podido, me miran como si fuera un idiota: por supuesto que se habrían quedado en casa. Están abandonando sus raíces; están siendo expulsados”.

Trabajo a largo plazo

Es por eso que el CCM en Centroamérica ha enfocado la mayor parte de su trabajo en abordar las causas fundamentales, vinculadas a la violencia y la pobreza, que motivan a las familias a huir de sus países de origen.

En conjunto con iglesias y otras organizaciones, el CCM apoya programas educacionales en contextos rurales y urbanos que con frecuencia se combinan con iniciativas de construcción de paz. Las iniciativas agrícolas, la formación laboral y los servicios de salud y sociales apoyan a las familias y comunidades allí donde se encuentren.

Magdalena Marcos Pérez de Guatemala ha aprendido a diversificar su huerto con 32 tipos de plantas por medio de un proyecto apoyado por el CCM y coordinado por Chemol, la cooperativa de jóvenes de Fundamaya, una organización maya de derechos civiles. Ella gana más dinero y come una dieta más nutritiva que cuando cultivaba maíz y frijoles. Solía considerar la idea de migrar a EE. UU. para obtener un trabajo y sostener a sus tres hijos, todos menores de 14 años. “Pensaba en irme por mis ingresos. Tenía, pero no lo suficiente. Cuando empecé a trabajar aquí (en mi huerta), me dio un poco más; así que por ahora no tengo la intención de irme”.  Foto de CCM/Matthew Lester

En la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), los migrantes jóvenes que fueron deportados desde EE. UU. y México reciben una formación laboral que les ayuda a ganarse el sustento en Honduras.

Esta entidad asociada al CCM también trabaja con familias de otras maneras; por ejemplo, aportando capacitación en derechos humanos para niñas, incluidas las hijas adolescentes de María Socorro Pineda.

Socorro Pineda, madre soltera, y tres de sus hijos, de 17, 15 y 13 años, abandonaron una caravana y regresaron a casa cuando el viaje se volvió demasiado largo y difícil. “Esperábamos seguir cruzando por México, pero mis hijos se estaban enfermando, y no pude hacer que siguieran subiendo”.

María Socorro Pineda (en el centro) junto a su hija Evelin Briggith López Pineda, 17 años, y su hijo Herson Alfredo Pineda, 13, en su casa ubicada en un asentamiento informal al borde del río, afuera de San Pedro Sula, Honduras. La familia partió con una caravana de migrantes en octubre, pero la enfermedad los obligó a regresar a casa. Foto de CCM/Jill Steinmetz

“Vi a alguien con un bebé de dos meses, un bebé de 40 días y una mujer con un embarazo muy, muy avanzado. Ellas (las madres) temían por el futuro de sus hijos en Honduras, pero tienen esperanza y es por eso que decidieron sumarse al viaje a EE. UU.”.

La espera

Aquellas madres no solamente enfrentaron una larga caminata a través de México, sino que además tendrán que soportar una larga espera en la frontera sur de EE. UU. Saulo Padilla, coordinador de educación sobre inmigración de MCC U.S., dice que ya hay 2 mil migrantes a la espera de solicitar asilo en los puntos de entrada oficiales de EE. UU.

“Este verano, un promedio de 60 a 70 familias estaban esperando en fila para presentarse en el puerto de entrada de Nogales para postular al asilo. Anteriormente, este mismo año, oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP) solamente permitían que seis personas por día postularan a asilo en este y otros puertos de entrada, dejando atrás una larga fila de familias en el lado Mexicano”.

Un solicitante de asilo en Casa Alitas, un albergue de Tucson, Arizona, muestra la tobillera electrónica que le colocó un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Nogales, Arizona, puerto de entrada a EE. UU. No damos su nombre para su protección. Foto de CCM/Katherine Smith

El CCM trabaja en asociación con Frontera de Cristo, que proporciona medios de subsistencia a mujeres que viven en la frontera entre México y EE. UU. y defiende los derechos de los migrantes. El CCM también está aportando un financiamiento adicional a Casa de los Amigos en México para proporcionar albergues de emergencia, asesoría legal y psicológica y atención médica a entre 30 y 50 migrantes especialmente vulnerables remitidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y agencias gubernamentales.

Algunos buscadores de asilo se sienten cada vez más frustrados por la espera y cruzan entre aquellos puntos de entrada oficiales, dice Alexander. Hasta hace poco, aquellas personas podían solicitar asilo cuando eran aprehendidas por agentes del CBP. Pero el 9 nov., el presidente Donald Trump firmó una proclama presidencial de 90 días que restringe el derecho a asilo de aquellos que cruzan entre puertos de entrada.

“La administración Trump también ha desplegado más de 5 mil efectivos militares en servicio activo en la frontera entre EE. UU. y México en respuesta a las caravanas, y está amenazando con construir ‘ciudades-tienda’ en bases militares para internar de manera indefinida a los buscadores de asilo, incluyendo a familias, y suspender la ayuda a países centroamericanos”, dice Alexander. 

La Oficina de Washington de MCC U.S. está llamando a las personas de fe a que pidan a sus legisladores que se opongan a la acción militar, a las ciudades-tienda y a una solicitud de extender el muro fronterizo entre México y EE. UU., votando contra estos gastos en la ley de presupuesto para el Año Fiscal 2019. Más información acerca de esta acción puede encontrarse en mcc.org/advocacy/caravan (in Inglés).

“Los alambres de púas y los muros fronterizos no detendrán a las personas que huyen de la pobreza y la violencia”, dice Alexander. “En lugar ello, si queremos reducir el número de buscadores de asilo que vienen a EE. UU., deberíamos invertir en programas que ayuden a la gente a permanecer en sus comunidades de origen”.

El apoyo del CCM en EE. UU.

Los solicitantes de asilo que reciben la aprobación para ingresar a EE. UU. cerca de Tucson, Arizona, pueden quedarse en Casa Alitas, un albergue que cuenta con el apoyo de West Coast MCC. Allí pueden descansar y planear sus siguientes pasos. Recientemente MCC U.S. le otorgó a Casa Alitas una subvención de $20 mil para ayudarle a proporcionar transporte para los buscadores de asilo que necesiten llegar hasta donde se encuentran sus parientes y amigos.

Este solicitante de asilo, cuyo nombre no entregamos para su protección, toma el bus desde Casa Alitas, un albergue de Tucson, Arizona, hacia su próximo destino. La gran mayoría de los buscadores de asilo de Centroamérica tiene familiares en EE. UU. con quienes planean hospedarse mientras aguardan una decisión de los tribunales de inmigración. El CCM apoya a Casa Alitas, y recientemente le entregó a la organización una subvención adicional de $20 mil para ayudar a los solicitantes de asilo con sus costos de transporte. Foto/Thomas Nilsson.thomasnilsson@mac.com

Debido a que hay tantos casos atrasados en los tribunales de inmigración de EE. UU., los solicitantes de asilo suelen vivir varios años en EE. UU. antes de que logren obtener una audiencia oficial en la cual se determine su estatus a largo plazo. Para defender sus casos, muchos necesitan asesoría legal de agencias sin fines de lucro. El CCM ha capacitado a más de 800 personas, muchas de las cuales trabajan para estas agencias, acerca de la complicada maraña de leyes migratorias estadounidenses.

“Mientras veamos que las necesidades de las familias que buscan asilo siguen aumentando”, dice Padilla, “el CCM seguirá aumentando las oportunidades de capacitación y el apoyo a las organizaciones asociadas y otras entidades que trabajen con estas poblaciones en necesidad de servicios legales confiables y de bajo costo”.

 

MCC East Coast financia el trabajo de Rachel Díaz, a la izquierda, una abogada consultora que ayuda a los inmigrantes que asisten a iglesias anabautistas en EE. UU. a conocer sus derechos y obtener el estatus legal que están buscando. Aquí, ella se reúne con sus clientes María López Solís y Genry Rivas y el hijo de ambos, Daniel André Rivas López, en la oficina de MCC East Coast en Miami Gardens, Florida. Foto de CCM/Andrew Bodden

En California, Florida, ciudad de Nueva York, Ohio, Oregon y Texas, el CCM también ofrece o apoya servicios legales para solicitantes de asilo, inmigrantes indocumentados e inmigrantes con diversos estatus legales. El personal de estas oficinas ayuda a los inmigrantes a conocer sus derechos y postular a la residencia legal de ser posible. En el sur de Texas, el CCM también está apoyando la asistencia directa en emergencias para buscadores de asilo.

Daniel dijo que espera ingresar a EE. UU. sin un permiso oficial. Reconoce que hacer eso viola la legislación de EE. UU. (un delito menor en el caso del primer cruce), pero lo ve como un paso que necesariamente debe dar por su familia.

“Solamente queremos llegar allá, trabajar y juntar un poco de dinero antes de regresar a nuestro país. No es que queramos pasar toda la vida en Norteamérica. Sabemos que [EE. UU.] es un país con montones de oportunidades de empleo”.

Daniel dijo que Dios ha sido su compañero en el camino a través de México.

Un mural en Centro de Atención a Migrantes en Éxodo.MCC photo/Laura Pauls-Thomas

“He visto la mano de Dios sobre mí y sobre muchos otros inmigrantes, protegiéndolos y guardándolos del peligro, de cualquier peligro que hallen en el camino: ladrones, accidentes, violencia. Gracias a él, estoy aquí; y confiando en él, llegaremos al norte”.

Para apoyar el trabajo del CCM con migrantes que vienen o que retornan en Centroamérica, visite donate.mcc.org/migrants.Para apoyar el trabajo del CCM con inmigrantes en EE. UU., por favor envíe un donativo de bienvenida a través de donate.mcc.org/cause/welcome.