Foto CCM/Andrew Bodden

Dmarcos fue traído a EE. UU. cuando era un niño, sin contar con estatus legal. Con la ayuda de Rachel Diaz, abogada de inmigración del CCM de la Costa Este, obtuvo el estatus DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Niñez) y actualmente asiste a la universidad. El propio Dmarcos nos ha pedido que no revelemos su apellido.

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“Un estatus puede serlo todo”, dice Rachel Diaz, abogada de inmigración de Florida que atiende a personas en representación del Comité Central Menonita de la Costa Este. Y esto es válido para Dmarcos, un joven cliente. El propio Dmarcos nos ha pedido que no divulguemos su apellido.

Personas como Dmarcos, traídas en su infancia a EE. UU., desprovistas de estatus legal y conocidos como ‘Dreamers’ o ‘Soñadores’, enfrentan grandes obstáculos para obtener educación y un empleo legal y formar, más adelante, una familia propia.

Diaz ha estado trabajando con Dmarcos desde que tenía 15 años, la edad mínima para postular al estatus DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Niñez). Los jóvenes con estatus DACA han recibido un permiso temporal pero renovable para permanecer en EE. UU. por dos años y la oportunidad de trabajar legalmente.

El director de programas del CCM de la Costa Este, Andrew Bodden, dice: “Para muchos ‘soñadores’, esta es la única manera en que pueden permanecer legalmente en el país, el único camino para lograr un ingreso familiar y apoyo para su educación. Aquellos que posean estatus DACA se librarán de ser deportados a un país con el cual la mayoría de los beneficiarios de la DACA no están familiarizados porque, en realidad, es este país (EE. UU.) el que ellos conocen como su hogar”.

El proceso de postulación al estatus DACA puede ser complicado. “Ayudar a un cliente a comprender el proceso tiende a ser lo más difícil, seguido de cerca por la obtención de la documentación requerida para respaldar la postulación”, dice Diaz.

“Hemos visto que la mayoría de los chicos jóvenes a quienes ayudamos comprende el valor de tener este estatus legal”, señala. “Todos dan un gran suspiro de alivio cuando lo obtienen. Vivir con miedo y bajo amenaza de deportación es una forma de vida que nadie desea”.

El difícil proceso de postulación se volvió mucho más desafiante cuando el gobierno federal anunció el 5 de septiembre que, dentro de seis meses más, se iniciará el cierre gradual del programa DACA. La medida conmocionó a ‘soñadores’ como Dmarcos y puso a casi 700 mil jóvenes y adultos jóvenes en riesgo de ser deportados, perder su empleo y ser separados de sus familias.

Pero ni siquiera los beneficiarios de la DACA disponen de una vía hacia el estatus legal permanente en EE. UU. La Ley Dream, un proyecto introducido en el Congreso en 2001 y reintroducido este año con un contenido similar, cambiaría eso.

La Casa Blanca dio a conocer recientemente una lista de políticas que le gustaría que fueran aprobadas junto con la Ley Dream de este año. Estas políticas incluyen la contratación de 10 mil agentes de inmigración adicionales, una seguridad fronteriza más estricta, leyes más duras para los buscadores de asilo, reducción de la inmigración, denegación de subvenciones federales a ‘ciudades santuario’ y otras medidas. Pero los ‘soñadores’ y sus defensores, incluido el CCM, están presionando para que haya una aprobación ‘limpia’ de la ley que proporcione a los ‘soñadores’ una vía directa hacia una potencial ciudadanía.

Tammy Alexander, asociada legislativa principal de la Oficina del CCM de EE. UU. en Washington, dice que “la aprobación de la Ley Dream no debería estar ligada a la seguridad fronteriza ni a mayores medidas de control migratorio. La protección de los ‘soñadores’ no debe obtenerse con el costo de medidas adicionales contra los inmigrantes que solo sirven para aterrorizar a las comunidades y separar innecesariamente a las familias”.

Alexander enfatiza: “Es importante recordar que los beneficiarios de la DACA son una mera fracción de los 11 millones de inmigrantes indocumentados que, según se estima, viven actualmente en EE. UU., 60 por ciento de los cuales han estado aquí por más de 10 años. Debemos trabajar arduamente para proteger no solamente a los ‘soñadores’ sino también a los millones de madres y padres que están en peligro de ser arrancados de sus hogares y del lado de sus seres amados”.

Gracias a su estatus DACA y a otros apoyos brindados por Diaz a lo largo del complejo proceso de postulación a las becas universitarias, Dmarcos empezó a estudiar arquitectura este otoño. Por ahora, su estatus legal y su camino hacia un futuro lleno de esperanza continúan, pero estarán bajo una nube de incertidumbre mientras el futuro del programa DACA siga en riesgo.